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domingo, 27 de octubre de 2013

OTOÑO EN BERLÍN

Esta mañana me he levantado de la cama y, sorprendida por ver que el reloj de mi móvil, siempre a la última, marcaba una hora menos, me di cuenta de que en la madrugada pasada había tocado retroceder una hora el reloj; una costumbre que indica que a partir de ahora los días empiezan a hacerse más cortos y de que poco a poco nos adentramos en ese temido invierno alemán.

Desde que he llegado a Alemania hasta ahora todo se ha sucedido tan rápidamente que hasta me creo que fue la semana pasada cuando me ponía vestidos, pantalones cortos o sandalias. Y ahora, todos ellos descansan en una esquina de mi armario,pues toda la ropa de abrigo les ha ganado terreno…

Pero no conviene ni disgustarse ni deprimirse ante la naturaleza y sus cambios, pues todas las estaciones del año son necesarias y, por qué no decirlo, hacen que la vida sea un poquito más emocionante. ¿A quién no le gusta ir a esquiar en invierno? ¿Acaso no es bonito perderse en un parque inundado por hojas de diferentes colores en otoño? ¿Y a quién no le gusta quedarse en casa, rodeado de los suyos, viendo una buena película sin importar que a las 17.15 sea noche cerrada un domingo 27 de octubre? Vale que todo sería discutible pero a mí me gustan todas las estacionas y, muy especialmente, el otoño. 

Y estas son algunas fotos que saqué esta semana en un lugar muy bonito de Berlín llamado Grunewald:








jueves, 25 de julio de 2013

NO SOMOS NADA

Galicia vuelve a vestirse de luto y esta vez no ha sido el mar, sino la carretera. El presidente Núñez Feijoo acaba de declarar 7 días de luto oficial en la comunidad gallega. 

"No somos nada" es el pensamiento que ronda en mi cabeza desde ayer miércoles a última hora de la tarde, cuando leía en la red que un tren de pasajeros había descarrilado en las proximidades de Santiago de Compostela causando la muerte a unas 77 personas y provocando unos 130 heridos. Cualquiera de nosotros, de nuestros familiares o amigos podría haber viajado en ese tren. 

Aunque la noticia es aún muy reciente y están llegando continuamente informaciones variadas, siempre pienso en lo mismo cuando suceden este tipo de catástrofes; siempre me quedo con la idea de que el ser humano es un ser indefenso, un ser cuya vida puede cambiar de la noche a la mañana, o más bien, en un abrir y cerrar de ojos. 

Por decirlo de algún modo, lo bonito y asombroso de estas situaciones extremas es observar la labor tanto de los equipos de emergencia como de la gente anónima que pretenden ayudar a toda costa, sin reparar en las posibles consecuencias negativas de un "rescate" no planeado.

En Berlín, esto también es noticia. Y lo es en todo el mundo. Y como siempre sucede, para los no directamente afectados esto quedará como un simple recuerdo en medio de unas páginas de periódico. Pero aunque la vida sigue para todos, no me quiero imaginar lo que supondrá retomar esa vida a todas las personas que se han visto afectadas por este accidente. Yo desde aquí, solo puedo escribir unas letras de ánimo y apoyo a todos ellos. Ojalá que hoy 25/08/13 Santiago Apóstol ayude a subsanar este terrible dolor que hoy, desgraciadamente, acapara todas las atenciones y roba protagonismo a su celebración.


jueves, 4 de julio de 2013

LA CHICA DE LA MÁSCARA DE HIERRO

Aunque no es una máscara de hierro es como si lo fuera porque gracias a ella la luz que entra por la ventana cada mañana ya no me despierta. La necesito porque en Alemania no se lleva demasiado eso de tener persianas. Un país tan avanzado y sin persianas. Puede que todo tenga su sentido y lo hagan así para despertarse y ponerse a trabajar ya con el primer rayo de luz. No lo sé pero no me gusta esa moda y, por eso, la solución más  sencilla ha sido la adquirir en Rossmann esta máscara negra.


miércoles, 26 de junio de 2013

BERLÍN

Cómo cuesta ponerse a escribir cuando en tus planes estaba el cambio de ciudad, la búsqueda de piso, la adaptación a la capital, hacer el empadronamiento, ir a IKEA a comprar las cosas que faltaban en la habitación, etc., etc., etc. La verdad es que no ha sido fácil conseguir la estabilidad que desde hace una semana tengo, desde que me mudé a un piso compartido en pleno corazón de Berlín. Nunca creí que tendría la suerte de vivir en la zona de Berlin-Mitte, justo al lado del Friedrichstadt-Palast.

Ahora sí que ya me estoy poniendo a funcionar y a encaminar mi futuro laboral por donde yo quiero. Cierto es que pese a mis esfuerzos por conseguir un buen trabajo relacionado con la Traducción y la interpretación, sigo sin facturar un céntimo de euro.Vivo de mis ahorros, pero ya siento que esto cambiará pronto. He aprendido a que hay que tener mucha paciencia y que si no sale esto ahora, lo importante es tener proyectos en la cabeza, sobre todo, proyectos de formación que nos hacen sentir útiles, con los que aprendemos cosas nuevas, que nos recuerdan que un día fuimos estudiantes universitarios y que tenemos un valioso título en nuestro poder y que nos van encaminando a ese trabajo tan ansiado.

Y sí, estoy en Alemania y nadie nos regala nada. Para muchos trabajos, el nivel de alemán debe ser equiparable al de la lengua materna. El lema de estar en el momento justo en el sitio apropiado sigue estando vigente y espero que así suceda. Mientras tanto, no he tenido ningún reparo en buscar un trabajito de esos de media jornada como vendedora en una tienda de artículos de regalo. Y para ello, han mirado mi CV muy de cerca y este jueves me hacen una prueba. Como veis, el trabajo es oro, ya sea en España o Alemania. Yo puedo decir que estoy feliz de haber aterrizado en la capital alemana y de estar construyendo mi camino poco a poco. Después de todo, España siempre me espera con los brazos abiertos.

sábado, 25 de mayo de 2013

UN MES DURO

Efectivamente. Mañana 26.05.13 se cumple un mes desde que aterricé de madrugada en la bonita ciudad de Colonia más que famosa por su catedral de estilo gótico y por el río Rin, que la atraviesa y la divide en dos partes muy diferenciadas. Aunque siempre diré que es una ciudad muy bonita, lo cierto es que no me ha entusiasmado demasiado porque a parte de los numerosos parques verdes en los que se puede aprovechar para pasear y correr, y su zona céntrica en la que destacan la catedral y el Rin, el resto me parece  típico de una ciudad alemana bastante corriente. Y lo reitero, me parece una ciudad muy bonita tanto para visitar como para vivir.

Mi vuelta a Alemania, en concreto a Colonia, tras haber estado unos meses en España se me ha hecho un poco difícil, y no por el idioma, la gente o el clima, sino por lo que concierne al tema laboral. Mi proyecto era venirme a Colonia, lugar donde había puesto mis esperanzas de trabajo y a donde había  enviado muchos curriculums vitae desde enero de este año. Pensé que "malosería" que no hubiese un hueco para una recién licenciada en Traducción e Interpretación.

Y así empecé poco a poco a descartar de uno en uno los lugares donde pensé que podría encajar por diferentes motivos: trabajos en prácticas no pagados o mal pagados, trabajos donde se demanda un alemán casi como lengua materna, trabajos en los que te exigen hacer unos exámenes previos para poder acceder al puesto en cuestión (DaF o Refrendariat), trabajos en los que se me exigía experiencia en el ámbito turístico etc. etc. Veredicto final: no he encontrado trabajo en Colonia.

Viendo el panorama laboral en el que me encontraba hice llegar mis CVs a otras ciudades de Alemania y fue en ese momento cuando supe que mi plan inicial de quedarme en Colonia se había esfumado. Parece que hoy en día hay que buscar primero trabajo y luego hay que irse a vivir al lugar donde esté ese trabajo, como si está en la ciudad australiana más remota. Sin embargo, yo quiero ser un poco más cabezona que esta teoría, ya que creo que si uno se plantea vivir una temporada larga en el extranjero (como yo en Alemania), tiene que buscarse un lugar en el que sepa que se va a sentir a gusto, en el que tal vez conozca a gente. Es por ello que en mis búsquedas posteriores comencé a enviar todos mis CVs a Berlín, pues es la ciudad alemana a la que me encantaría volver para vivir y trabajar. Estuve dos meses allí en el 2010 haciendo el típico curso de verano de alemán y la suerte hizo que conociera a una muy buena amiga mía italiana que se llama Sylvia y que me va a hospedar unos días en su casa hasta que yo encuentre un pequeño alojamiento donde, POR FIN, poder asentarme y comenzar a trabajar y vivir la vida berlinesa.

Mis esperanzas están ahora puestas en la capital y, al ser una ciudad muy grande y con muchas posibilidades, espero poder hacerme un hueco en una profesión que me guste, me realice y de la que pueda aprender mucho. También espero conocer a gente agradable, aparte de mi amiga italiana y su marido, con la que poder compartir las cosas del día a día. Y más me vale no entrar en comparaciones porque como pretenda buscar a amigos como los que tengo en A Coruña o alguna que otra chica de mi universidad me podré llevar alguna que otra decepción. Y sí, conocer a alemanes requiere su tiempo y dedicación, quizás hasta más que encontrar un trabajo... Y ahora entiendo por qué me preguntan: ¿pero por qué te gusta tanto Alemania?

Kranhaus, un grupo de casas sorprendentes a las orillas del Rin



Catedral de Colonia

Parque cerca de la residencia donde vivo


La famosa colonia de Colonia

Tünnes y Schäl, personajes de Colonia

El río Rin en una tarde soleada

Museo de Colonia