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miércoles, 23 de abril de 2014

DÍA DEL LIBRO

Siempre he reconocido que no soy una fiel amante de los libros. Prefiero la música, Internet, salir a pasear, entretenerme en los escaparates. Sin embargo, siempre dejo un huequecito para engancharme a un libro o a las noticias de la red que, al fin y al cabo, son también una fuente de información que nos proporcionan el conocimiento del mundo que nos rodea.

                                     

Me gusta leer un poco de todo y en todos los idiomas. Me gustan especialmente los cuentos y leo muchos para mejorar mi alemán porque tienen la ventaja de que son cortitos y tienen mucho vocabulario. Así que hoy 23 de abril de 2014 me gustaría recoger uno de mis cuentos favoritos (lo pongo en español, no os preocupéis) para recordad este día del libro. Es un cuento muy especial que a mí me dice muchas cosas. ¿Y a ti? Opino que recoge una de las peores enfermedades de nuestro tiempo. ¿Sabes cuál es? Aquí os dejo el cuento:

LA SERPIENTE Y LA LUCIÉRNAGA 

Cuenta la leyenda, que una vez, una serpiente empezó a perseguir a una luciérnaga. Esta huía rápido de la feroz depredadora pero la serpiente no pensaba desistir.

Huyó un día y ella no desistía, dos días y nada. 
Al tercer día, la luciérnaga paró y fingiéndose exhausta, dijo a la serpiente:


- Espera, me rindo, pero antes de atraparme permíteme hacerte unas preguntas.

- No acostumbro dar este precedente a nadie pero como te pienso devorar, puedes preguntarme.

- ¿Pertenezco a tu cadena alimenticia?
- No.

- ¿Te hice algún mal?
- No.

- Entonces, ¿por qué quieres acabar conmigo?

- Porque no soporto verte brillar.


La luciérnaga se atrevió a recabar esa información porque quería entender la situación que a todas luces le parecía sin sentido.

Una vez enterada del adormecimiento y la envidia de la serpiente, se limitó a sonreír y volar más alto y rápido aún, con lo que la serpiente se quedó con ganas de ese bocado tan luminoso que demostró estar fuera de su alcance.

En un guiño final de su luz, el bichito alado le gritó a la serpiente, muy encima de ella:

-“Es hora de que aprendas a brillar tú misma de un modo tan hermoso que aún nosotras las luciérnagas, observemos con admiración, tu gran resplandor”.

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